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Las humanidades actuales

En agosto de 2015, un grupo de tiburones blancos de las costas americanas del Atlántico vieron a otro de su especie, pero de cuerpo ferroso, saltar como ninguno de ellos lograría hacerlo jamás. No muy lejos de allí, una noticia que sobrecogía a los seres humanos tenía como protagonista a un pez espada que vestía escamosa metalistería. Con su pico largo había atravesado a un humano que se bañaba mar adentro, al lado de su yate blanco como la inocencia, y disfrutaba de un día ideal de verano; dejándole a su especie una muy mala imagen y reputación y otra razón a les pescadores para ir tras ellos.

Aquí, los humanos, ¿qué hacen? Bueno, a pesar del percance con la única vida perdida hasta el momento, se vanaglorian por su capacidad de invención, y se truecan elogios. En las distintas mesas del mundo es tema de conversación y de estúpida sociabilidad visual. Esperaban a que saliera a la venta el nuevo invento, el Seabreacher.

Por otra parte, los peces espada arman un sindicato y, así como viene, cualquiera adivinaría lo que los tiburones blancos hicieron, pues así pasó, y estos también tuvieron el suyo. Un grupo de tiburones ballena aprovechan las aguas caldeadas para presentar también sus denuncias, de diferente índole, vale aclarar, como el derecho a la privacidad, apelando al cese de la filmación 24/7 de parte de les documentalistas, permitiéndoles a estes, sí, grabarlos por un período más acotado, como lo eran las ocho horas diarias y con algún que otro día libre; y armaron otro.

Entre tanto alboroto peligroso algunos peces engordaban como el pez globo.

Las tortugas fueron las últimas en unírseles con una nueva asociación, puesto que el veloz cuadriciclo híbrido había salido a la luz unos meses más tarde, estaban cansadas de tanta ironía; así, el cuadro se completó y se manifestaron. La naturaleza atacó a los humanos, naturalmente, y los humanos, al final, vencidos, pero nunca perecederos, replicaron que gracias a sus novedosos chiches, estos animales, al parecer, tenían la capacidad de razonar y de hablar.

En el correr de los años hubo más inventos y más humanos. Los sindicatos acuáticos se disgregaron, reptiles y peces se fueron pensando que aquellos estaban en lo cierto, volvieron a sus andares y jamás se los volvió a escuchar, porque ya se habían olvidado el motivo por el cual pronunciar palabra alguna.

10 respuestas a “Las humanidades actuales”

Muy interesante. Un paralelismo con la sociedad. Pienso que la naturaleza cae en desbalance por el actuar irresponsable del hombre. Si aún la naturaleza no nos ha exterminado es porque ella misma busca el equilibrio del ecosistema…

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